Medio siglo impulsando las exportaciones dominicanas

Análisis de la Cadena de Valor de Vegetales Orientales en la República Dominicana

En Centroamérica y El Caribe, la República Dominicana fue pionera en la producción de vegetales orientales. La siembra de estos vegetales fue iniciada en 1978, por japoneses asentados en el país. En sus inicios, toda la producción iba orientada al mercado de los Estados Unidos, pero en 1990 ese país prohibió la entrada de vegetales dominicanos hasta 1996, debido a que repetidamente se encontraron residuos de químicos no permitidos o que excedían los límites permitidos.

 Durante ese lapso de tiempo la industria casi desapareció, a pesar de que algunos exportadores buscaron opciones en el mercado de Canadá y Europa, lo que dio nuevas alternativas de destino a las exportaciones. Con el mercado de EE. UU. nuevamente accesible, la producción y las exportaciones se incrementaron, aunque se perdió mucha participación en este mercado ya que otros países como Honduras y Guatemala aprovecharon esta oportunidad para posicionar sus productos.

En vista de lo anterior y por considerarse un rubro de suma importancia por ser un gran generador de empleos, de divisas y en el que participan muchos pequeños productores, es necesario hacer un análisis más puntual sobre la situación actual de esta cadena de valor; sus fortalezas, debilidades y oportunidades, para volver a llegar a un grado de competitividad aceptable que permita mantener o crecer a esta cadena, en cuanto a áreas sembradas, empleos y generación de divisas.

Objetivos

Como parte del plan de trabajo del Programa Exportando Calidad e Inocuidad (ECI), financiado con fondos del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA, por sus siglas en inglés) y ejecutado por la organización estadounidense sin fines de lucro International Executive Service Corps (IESC), se ha solicitado un análisis de la cadena de valor de este rubro para determinar sus puntos débiles y las fortalezas con el fin de establecer su nivel de competitividad y así definir las áreas en las que el programa podrá apoyar con mayor intensidad con el objetivo de lograr resultados tangibles en corto tiempo.

Resultados esperados

Como resultado de este estudio se espera obtener un listado de actividades en las que el programa pueda apoyar esta cadena de valor con el fin de aumentar el volumen de exportación, disminuir el riesgo de detención o devolución de productos, incrementar los ingresos de los participantes de la cadena y abrir nuevas oportunidades de mercado.

Metodología del Estudio

Se visitaron actores de la cadena, a los que se entrevistaron, pidiéndoles que expresaran sus opiniones sobre las áreas que se podían mejorar para que esta funcionara mejor. Además, el autor realizó visitas de campo para observar el nivel tecnológico utilizado en los distintos componentes de la cadena, incluyendo al personal de instituciones gubernamentales, como los agentes del servicio de extensión del Ministerio de Agricultura. Como parte de las actividades de campo, se visitaron los siguientes actores:

Principales hallazgos

Aunque es un rubro que tiene casi 40 años de actividad, los actores de la cadena de valor no están coordinados de forma efectiva. Los productores son el eslabón más débil de la cadena y esta situación es muy preocupante; pues al final todos los problemas de vedas y devoluciones de los mercados internacionales afectan los precios y hacen que la rentabilidad de su operación —que en algún momento fue muy buena—se vuelva marginal, lo que en el futuro les puede obligar a buscar otras opciones de siembra.

En la actualidad, la mayoría de la producción está en manos de pequeños agricultores de menos de cinco tareas (1 tarea = 628.86 m²) que utilizan muy poca tecnología, por lo que tienen bajos niveles de calidad y rendimiento del producto, debido a factores como una deficiente preparación de suelos (no hacen camas altas), uso de semillas no mejoradas o certificadas, poco uso de riego por goteo, y en todo caso, uso inadecuado de este, y algunas deficiencias en prácticas culturales.

Se producen más de 40 cultivos distintos, que se agrupan bajo el rubro de vegetales orientales (aunque técnicamente no tienen ninguna relación entre sí). De ese grupo, casi un 70 por ciento está formado por diferentes tipos de berenjenas, vainitas, cundeamor, ajíes y musú.

Tienen serios problemas de manejo de plagas. Los thrips siguen siendo la plaga que mayores problemas ocasiona, aunque algunos productores manifestaron que también tienen problemas con picudos y ciertas moscas que están afectando algunos de sus cultivos. Este complejo de plagas y la poca información sobre su adecuado control, empujan a los productores a utilizar cócteles de insecticidas-fungicidas para controlar las plagas, lo que, potencialmente, les puede ocasionar mucho daño.

El financiamiento es un problema para los pequeños productores, ya que les es muy difícil tener acceso al sistema financiero formal, por lo que deben aceptar financiamiento de los intermediarios o exportadores que les proveen las semillas, insumos y dinero en efectivo. Es una opción que, aunque resuelve parcialmente el poco acceso al crédito, al final tiene un costo más alto y además compromete al productor, quien de alguna manera se ve luego obligado a aceptar las condiciones que su comprador le imponga.

La asistencia técnica que reciben por parte del Gobierno (DINVOFEX) se da principalmente en el correcto uso de plaguicidas para evitar los serios problemas de residuos (LMR), lo que provoca el rechazo de los mercados internacionales. Los técnicos visitan al productor una vez por semana, revisan qué tipo de problemas de plaga o enfermedades hay en los lotes y les dan una recomendación por escrito indicándole el producto y la dosis a utilizar.

El manejo post-cosecha se inicia en las fincas, cuando el productor hace una primera clasificación del producto, que luego es llevado por un intermediario o por el mismo exportador (rara vez usando camión refrigerado), donde se hace otra clasificación (y en caso de un intermediario a este también se le hace otra clasificación por el exportador). Las plantas de empaque están bien equipadas con sistemas de tratamiento térmico (para eliminación de thrips ) y cuartos fríos para mantener el producto a las temperaturas correctas antes de la exportación, aunque según la información brindada por los diferentes actores de este segmento, las perdidas post-cosecha andan en entre un 20 por ciento y un 30 por ciento del total producido, porcentaje que no es malo, pero sería conveniente indagar a mayor profundidad, ya que podría haber cierto sesgo en la información recibida y quizá una oportunidad de apoyar al sector.

En el área de mercado y logística, según los datos obtenidos, existe suficiente cantidad de compradores a nivel internacional para adquirir todo el producto cultivado y la distribución de las exportaciones es casi igual entre los mercados de EE. UU., Europa y Canadá, lo que ayuda a disminuir el riesgo y da opciones a productos y empaques diferentes. Las asociaciones de productores que están pasando a ser exportadores podrían requerir apoyo en cuanto a contactos adecuados para la venta de sus productos.

Es más preocupante la parte de logística y sus costos, ya que el sistema actual — en el que la mayoría de las exportaciones se hacen en pequeñas cantidades por avión — resulta en que la operación en general sea ineficiente y de alto costo, aunque tiene ventajas al ofrecer un producto más fresco, su alto costo en el mercado final lo hace menos competitivo.

Conclusiones y Recomendaciones

Resumiendo el estado actual de esta cadena, podemos decir que es funcional y completa, aunque con ciertas deficiencias en algunos componentes, como los de asistencia técnica y un financiamiento que es muy difícil de obtener a nivel de productor, y la integración de sus componentes es informal, por lo que existe poca coordinación entre sus actores.

Desde el punto de vista técnico, debemos entender que el mayor volumen de cultivos que se producen bajo este rubro pertenecen a las familias de solanáceas y cucurbitá- ceas, ambas muy apetecidas por plagas y susceptibles a enfermedades, lo que hace que su correcto manejo requiera de productores bien entrenados y con bastante experiencia.

El mercado de los vegetales orientales es en su gran mayoría de exportación y es un rubro con suficiente demanda para mantener el actual volumen producido y poder crecer. Sin embargo, la competencia con otros países de la región es muy fuerte ya que estos han logrado tomar mucha ventaja debido a los problemas de residuos y plagas que los exportadores de la República Dominicana han enfrentado en el pasado, además de tener una mejor logística para envíos por contenedor que les da ventaja con costos más bajos.

La cadena de valor de vegetales orientales es una industria muy importante para el país, pero por su complejidad y estructura base podría desaparecer en pocos años si no se toman prontas y fuertes medidas de corrección, por lo que recomendamos al Programa ECI centrarse en las siguientes actividades:

Producción

Fuerte capacitación en Buenas Prácticas Agrícolas junto a prácticas básicas para productores, técnicos de exportadoras y empleados de DINVOFEX.

Capacitarlos en análisis de costos de sus actividades para que conozcan sus puntos de equilibrio y áreas donde puedan mejorar.

Establecer fincas modelo para realizar días de campo con otros productores.

Incentivar el uso de riego por goteo y coberturas de cultivo para disminuir el consumo de agua y mejorar el sistema de aplicación de abonos.

 Revisar los programas de manejo de plagas y enfermedades definiendo opciones para educar a los productores en el uso correcto de los insumos. Se debe hacer especial énfasis en motivar a los proveedores de insumos a que se profesionalicen más.

Hacer manuales prácticos sobre la producción de los principales vegetales producidos.

Hacer un manual de producción de semillas y una fuerte capacitación sobre este tema ya que la mayoría de los productores usan semillas que recolectan de sus propios cultivos.

Incentivar a los productores y exportadores a usar semillas mejoradas o certificadas, que ayuden a mejorar el rendimiento y la calidad.

Post-cosecha

Capacitarlos en el mejor uso de la cadena de frío para que puedan incrementar los envíos marítimos y competir mejor en los mercados internacionales.

Definir estándares de calidad claros para que el productor no tire productos que podrían ser comercializados.

Capacitar a productores, y especialmente a intermediarios, en BPM e inocuidad.

Apoyar que se establezcan mejores sistemas de trazabilidad.

Hacer un estudio detallado de pérdidas de productos para determinar áreas en las que se debe enfatizar el apoyo.

Mercadeo y logística

Hacer un estudio de costos y márgenes de utilidad para determinar si es necesario un cambio en el sistema de negociaciones ya que los productores, de encontrar un producto más rentable, dejarán de producir vegetales orientales y se podría poner en riesgo toda la industria.

Apoyar las asociaciones en definir sus mercados y hacerles contactos con potenciales compradores.

Hacer pruebas de embarques marítimos consolidando cargas para reducir costos.

Introducir cultivos que puedan viajar por vía marítima y que den mayor volumen para consolidar cargas y abaratar costos.

Hacer un estudio de oportunidad de mercado en las islas del Caribe.

Estudiar el potencial de procesamiento de algunos productos, como ajíes, berenjenas y otros.

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